Hazle el favor.

Mira a tu novia. Ahora responde a esto: ¿Cuántos hombres crees que estarían con ella? ¿Cuántos crees que estarían encantados con esa sonrisa que solo ella tiene? Tú no sabes lo que ella siente. No sabes cuánto sufre cuando tú le fallas. Lo haces mucho pero pero a pesar de eso ella te eligió a ti. ¡Si a ti! Para ella eres una persona llena de defectos e imperfecciones y aún asi, ella insiste en llamarte “su príncipe perfecto”. Ella te ama tal y como eres: imperfecto. Ahora te pido que valores lo que tienes. Muchos seguro que te envidian, están a la espera de tu error y entonces amigo mío, la verás en los brazos de otro y será entonces cuando te des cuenta de que ELLA ERA PERFECTA… Pero, ¿adivinas? Ya será TARDE.

Esperar lo inesperado

¿Suena irónico verdad? Que la persona con la que has vivido tantos momentos, ahora ni te salude cuando pase por tu lado. Siempre dicen que lo olvides, que no vale la pena, que tú vales mucho más que él pero no se puede. No es fácil olvidar a quien te ha hecho olvidarte de todo. Odiaba el silencio y amaba el sonido de sus palabras, pero ¿qué pasó? Que las palabras se hicieron mudas, y el sonido se convirtió en nada. Que un clavo no saca a otro clavo, que no. No entiendo como la gente puede olvidar de la noche a la mañana.  Ojalá yo pudiese, pero no puedo. Me limito a esperar, si esperar,  pero ahí está el problema, que me siento a esperar delante de un reloj, y espero, espero sin saber lo que va a llegar.

¿Tu mejor amigo o tu peor enemigo?

Estamos solos hasta que un día, inesperadamente llega una persona que cambia tu mundo. Le gustan las mismas cosas que a ti, las mismas aficiones e incluso tenéis los mismos caracteres que os hacen especiales, si, eso que tú pensabas que nadie más poseía. Empezáis a pasar y a pasar más tiempo juntos y os hacéis inseparables. Aquí es donde comienza el desastre.
Llegados a este punto, esa persona a la que consideramos nuestra ”alma gemela” o ”mi otro yo” lo sabe todo sobre nosotros y nosotros sobre ella, hasta esos profundos secretos que nadie más sabe, pero, nunca nos paramos a pensar en qué pasaría si nos peleáramos con esa persona. Lógicamente, uno no va por ahí pensando en que su mejor amigo/-a o persona especial (vease pareja) va a traicionarle pero, desgraciadamente, se da el caso. Entonces, os peleáis y dejáis de hablaros por lo que sea: un comentario que te han hecho que no te ha gustado, tú amigo/-a ha encontrado pareja y ya no es lo mismo o alguien se entremete en vuestra relación. Llegais hasta tal punto que ni siquiera os miráis y aqui, es donde comienza esa guerra. En el peor de los casos, eres tú el que sale herido, ya que has confiado tantísimo en esa persona que te sorprende cuan cruel puede llegar a ser y lo peor de todo, es que, como lo sabe absolutamente todo sobre ti, conoce tus puntos débiles y sabe donde atacar para hacerte daño, mucho daño.

Con esta pequeña historia, quiero haceros reflexionar sobre una cosa… ¿Realmente podemos fiarnos de las personas? ¿Podemos fiarnos de ese amigo que  dice que siempre estará a tu lado? ¿O de esa pareja que te dice que siempre te amará? ¿Debemos abrirnos tanto con otra persona?
Desgraciadamente, yo se de lo que hablo, yo también he sido herida por personas que me prometieron no hacerlo nunca, y sinceramente, me estoy replanteando seriamente el volver a confiar tanto en alguien.

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¿De verdad merece la pena?

Con el tiempo te das cuenta de cuán tonta puedes llegar a ser por intentar que algo que te importa funcione, siempre sin resultado alguno. El problema llega cuando te das cuenta de que la única que pone de su parte eres tú, y que el otro pasa del tema demasiado. Y llega un momento en el que te preguntas: ¿Para qué seguir? Y realmente hay veces que te planteas el dejar que todo se vaya al garete, pero no puedes, porque sigues intentándolo e intentándolo, esperando un cambio que nunca llega, pero que tú desesperadamente anhelas que llegue.
Eso es lo malo de querer más, pero… ¿realmente te compensa pasarlo mal por intentar que algo funcione?

El principio del amor.

Nunca digas adiós si todavía quieres tratar, nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando, nunca le digas a esa persona que no la amas si no puedes dejarla ir.El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, a aquel que aún cree, aunque nunca haya sido traicionado, a aquel que aún necesite amar, aunque antes haya sido lastimado y a aquel que tiene coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.
El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos, y no tratarlos de adaptar a nuestra propia imagen, porque entonces solo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.

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